ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

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El blog de Estrella

La larga amistad entre alcohol y literatura

Por el 19/02/2015

Para muchos escritores, pasados, presentes y futuros, la inspiración entra con cada trago. El alcohol está íntimamente unido a la literatura. ¿Por qué?

Alcohol y literatura

La vinculación de los escritores con el alcohol es histórica. De hecho dicen que el poeta Ovidio (43 a. C.) era un gran aficionado al vino, o al menos en su Arte de amar se ve que sabía muy bien de lo que hablaba.

Poe, Baudelaire, Rimbaud, Verlaine destacaron como escritores y como amantes de la bebida. Famosos borrachos también fueron Bukowski, Hemingway, Truman Capote, Jack Kerouak, Borroughs, Faulkner… Y si alguien no había incluido en este saco a las escritoras, podemos citar como destacadas dipsómanas a Marguerite Duras, Jane Bowles o Patricia Highsmith.

El amor por el alcohol es más propio de los artistas, de la gente que hace de la creatividad su profesión y, sobre todo, de aquellos que no están obligados a fichar cada mañana a las ocho.

Inspiración etílica

¿Pero ayuda el alcohol a escribir mejor? Se ha comprobado que los estados alterados de la conciencia provocan lo que los científicos llaman una inhibición de las tareas ejecutivas; es decir, el alcohol disminuye la atención, la concentración, la capacidad para planificar acciones precisas y otras habilidades, mientras que dispara algunas funciones; por ejemplo, eleva la creatividad.

Los científicos creen que una mayor relajación proporciona una mayor libertad creativa. Tal vez eso explique por qué hay más adictos entre los escritores, músicos, pintores y otros artistas que necesitan la inspiración para su trabajo.

Lo que puede ayudar en pequeñas dosis no coopera en absoluto cuando, inevitablemente, hay que elevar la ingesta para sentir el mismo efecto. Por eso hay escritores que sustituyeron el alcohol por otras adicciones. Dostoyevski bebía ingentes cantidades de té fuerte y Balzac tomaba hasta 50 tazas de café al día. Adicciones al fin y al cabo, y como tales, dañinas.

Por suerte, cuando escribo estoy tan metida en lo que hago que jamás me acuerdo de servirme nada.

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2 Comentarios
  1. Responder

    Blogracho

    21/02/2015

    Stephen King, entra también en la lista. Pero supo salir.

    • Responder

      Estrella Flores-Carretero

      21/02/2015

      ¡Tienes razón! ¡Encontré tantos! Pero este es importante. Gracias por comentar y compartir. Un cordial saludo.

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