ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

Duele la noche
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El blog de Estrella

¡Otra vez la Navidad!

Por el 23/12/2015

Hay a quienes les gusta la Navidad y hay quienes la detestan profundamente. Para estos últimos va mi post: por más que les desagrade, va a seguir repitiéndose cada año.

FELIZ NAVIDAD Estrella Flores-Carretero

Las Navidades tienen su estética, generalmente kitsch, y su banda sonora llena de paz y amor. Quienes no disfrutan en estas fechas pueden sentirse agredidos por esta feliznavidad impuesta que invade los escaparates, los programas de televisión, el hilo musical y el correo electrónico.

El derecho al disgusto

Si no te gusta la Navidad, no eres un bicho raro. Tal vez en estas fechas eches de menos a seres queridos que ya no pueden o no quieren estar a tu lado; quizá recuerdes celebraciones pasadas en las que fuiste más feliz que ahora; es posible que detestes el consumismo, y más si tu situación económica no es buena o incluso si estás en paro y te ves obligado a hacer un desembolso por encima de tus posibilidades; puede que no soportes comer hasta hartarte ni los chistes de tu suegro y que no pares de soñar con que te dejen solo con el mando a distancia en la mano. Le ocurre a mucha gente.

Seguro que tienes razones sobradas para detestar las Navidades, pero la felicidad y la tristeza no solo dependen de causas externas, también cada uno de nosotros es responsable de sus estados de ánimo. Es decir, tú eliges si amargarte o llevarlo lo mejor posible; y si te decides por esta segunda vía, puedes hacer mucho por controlar los sentimientos negativos y afrontar las situaciones de manera ventajosa para tu bienestar emocional y, consecuentemente, físico.

Ante una celebración que no nos gusta, lo primero es recordar que nadie es feliz las 24 horas del día. Hay momentos que se disfrutan, otros que se sufren y otros que, simplemente, transcurren. Soportar cuatro, cinco horas o incluso un día con gente que no nos agrada es algo que hacemos muy a menudo, en el trabajo sin ir más lejos, a veces en los viajes… ¿Por qué no en estos días si con ello contribuimos a dar una alegría a nuestra madre, a nuestra pareja o a nuestro hermano?

Haremos bien en afrontar estos momentos focalizando nuestra atención en lo agradable y no en lo que nos molesta; por ejemplo: me cae fatal mi suegra, pero reconozco que la cena está deliciosa; o bien: mi cuñado es odioso, pero parece que mi hermana se alegra de verle… Uno es el dueño exclusivo de su pensamiento y por tanto quien mejor puede manejarlo.

Cuando las discusiones son inútiles no hay por qué entrar en ellas. Defender nuestro punto de vista es saludable, pero si vamos a subir el tono a sabiendas de que nadie convencerá a nadie porque ya llevamos años enrocados en nuestras respectivas posturas, es absurdo generar tensión en los otros y en uno mismo.

Adaptación al medio

Con esto no quiero decir que haya que ser un mártir y soportar cualquier cosa. Creo que es necesario poner límites, pero también ser flexibles, negociar y llegar a acuerdos; por ejemplo: estaré en la cena, pero luego me iré con mis amigos; este año comeremos en mi casa, pero al año que viene lo haremos en la tuya; me niego a hablar de política con vosotros, así que mejor contadme vuestro viaje; tengo un presupuesto muy reducido, pero confío en que aprecies el detalle y no su valor; me quedaré en Navidad, pero viajaré en Nochevieja…

Mi truco para disfrutar de estas fiestas es ver su lado bueno: en mi caso, ¡estoy de vacaciones! Si no os gusta la Navidad, seguro que, a poco que os esforcéis, encontraréis sus ventajas: comer cosas ricas, recibir un regalo, pensar en que después vienen las rebajas, encontrar el punto de una receta y, lo mejor, descubrir el efecto mágico de una sonrisa. Siempre hay algo positivo. Os deseo una muy feliz Navidad.

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