ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

Duele la noche
Duele la noche

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El blog de Estrella

La alegría posvacacional

Por el 04/09/2016

Los medios de comunicación nos hablan de lo mismo que nos hablaron en septiembre del año pasado y del anterior. Hay un montón de consejos para superar eso que llaman «depresión posvacacional», que no es otra cosa que el enfado que nos provoca adaptarnos de nuevo a la rutina de trabajar o estudiar y decir adiós al dolce far niente. Pero yo creo que la operación vuelta al cole tiene mucho de bueno. Solo hay que saber verlo.

Estrella Flores-Carretero

Leo una encuesta que dice que el 40% de los empleados se irían de su empresa si pudieran, y me pregunto cuántos de mis alumnos saldrían corriendo cada día del colegio si se lo permitiesen. La vida está llena de obligaciones que nos disgustan. Todos preferiríamos vivir haciendo solo lo que nos apeteciera en cada momento. O tal vez no.

Estoy segura de que el valor de las vacaciones también reside en su brevedad. Si estuviéramos once meses tumbados en la playa y apenas nos permitieran dedicar un mes a nuestra profesión, seguro que trabajaríamos a escondidas, lo echaríamos de menos, querríamos seguir con nuestros proyectos, nuestra formación, nuestra productividad…

Empezar el curso o volver al trabajo también está lleno de satisfacciones. Se me ocurren muchas. Cuando era pequeña, recuerdo con alegría el nuevo material escolar, el olor de las gomas de borrar, los lápices con su punta perfecta, el ritual de forrar los libros, estrenar zapatos… Después vino el orgullo de estar en la universidad, el honor de avanzar en los cursos y llegar a graduarme. Y ahora me ilusiona abordar cada nuevo curso, planificar actividades que motiven a los alumnos y que mejoren su aprendizaje, ilusionarlos para que alcancen sus metas, volver a ver a mis compañeros, trabajar en equipo, resolver problemas, adaptarme, innovar, improvisar… y también me gusta sentir la satisfacción de abrigarme del frío, reconfortarme con una bebida caliente, mirar cómo las hojas de los árboles se vuelven doradas.

Empieza el curso y es como si empezara el año: hay que renovar los buenos propósitos. Es tiempo de ilusionarnos con nuevos proyectos personales: apuntarnos al curso que llevamos un tiempo queriendo hacer, adelgazar o no recuperar los kilos perdidos en verano, dedicar al menos dos días al mes a ver exposiciones, salir de excursión al campo, leer media hora al día, hacer voluntariado, jugar más con los niños, caminar hasta el gimnasio, sonreír a menudo, cultivar nuestras buenas emociones y alegrar la vida a los que nos rodean, que es también alegrar la nuestra.

Creo que la depresión posvacacional no existe si sabes mirar las cosas buenas de cada día. Y de esas hay muchas, y todos los días del año.

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