ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

Duele la noche
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La nueva novela de Estrella Flores-Carretero

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ORDEN EN LOS LIBROS
El blog de Estrella

El orden en los libros

Por el 07/01/2018

A menudo se publican fotos de escritores con su biblioteca detrás. La mayoría de ellas parecen caóticas.

Me planteo este tema ahora que, como supongo que os ocurrirá a muchos, mi biblioteca ha engordado en Navidad (entendedme: no quiero decir que hayáis ganado peso vosotros, sino vuestras librerías).

Muchos vimos ese vídeo en el que escritor Umberto Eco recorre pasillos y pasillos con libros de techo a suelo y estamos seguros de que no podía ser capaz de saber lo que allí coleccionaba, por más que demostrara ser un hombre de mente prodigiosa.

Marguerite Yourcenar decía que la mejor manera de conocer a una persona es ver sus libros. No creo que eso sea así en la era del libro digital, y ni siquiera en la anterior, la de papel, porque una cosa es tener libros y otra muy distinta haberlos leído. Pero sí me parece que una forma de conocer a la gente es ver cómo tiene ordenados sus libros.

Criterios de orden y desorden

Cuando son pocos, no hay problema. Ocurre como con la ropa: si no tienes más que dos chaquetas, las localizas enseguida; pero si cuentas con una colección de 50, será difícil encontrar a la primera la que combina con el pantalón que acabamos de ponernos.

Mientras los libros no sean muchos da igual dónde se coloquen. Sin embargo, las bibliotecas, sobre todo las de los escritores, tienden a crecer sin control. Así que el siguiente paso es ordenarlos por formatos: los pequeños van mejor en estas baldas y los grandes en las estanterías más sólidas.

Llegará un momento en el que sea necesario pasar a ponerlos por géneros. Así siempre sabremos dónde está la poesía y dónde la historia, para saciar los gustos de cada momento; es igual que en la despensa: vamos a la caja de galletas o a las latas de mejillones, según.

Pero si el afán comprador (o regalador) va a más, empezaremos a pensar en un criterio alfabético. Esto puede suponer mucho trabajo, aunque siendo cuidadosos solo se hará una vez; luego bastará con poner cada libro en su sitio tras la consulta o la relectura.

Una amiga compradora de libros con pasión (o compulsión, según se mire) tiene apilados en el suelo los volúmenes pendientes de lectura y no los pasa a las estanterías hasta que acaba con ellos, lo cual supone un ritmo mucho más lento del que le gustaría a la persona que limpia en su casa, que debe sortear columnas y columnas sin tocarlas.

Otra persona que conozco ha optado por llevar un listado en su teléfono de los libros que tiene, porque en más de una ocasión ha comprado dos veces, y hasta tres, el mismo título.

Cada persona tiene su propio sistema de orden; incluso el caos aparente puede ser un sistema de clasificación que permita saber dónde está cada cosa al responsable del desorden.

Existe una manera de ordenar libros que consiste en deshacerse de todos los que no necesitemos, de los que hayamos leído y de los que no vayamos a leer. No vale hacer una hoguera, porque, como decía el genial Monterroso, «se acepta que la Inquisición quemara gente, pero la mayoría se indigna de que quemara libros».

Yo también creo que no se deben tirar los libros: merecen un respeto. Pero en la vida es mejor soltar lastre que acumularlo. Muchas bibliotecas y centros sociales aceptan donaciones. Buscad el punto más próximo.

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