ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

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El blog de Estrella

La gestión de las emociones como ventaja competitiva

Por el 20/10/2019

Tener un máster o hablar con fluidez un segundo idioma es un plus a la hora de destacarse en el mundo laboral, pero la verdadera ventaja competitiva está en ser un maestro en gestión de las emociones.

Las personas que saben reconocer sus emociones y las de los demás, que son capaces de gestionarlas en función de la situación en la que se desenvuelven o del contexto en el que se encuentran son las que triunfan en todos los ámbitos, especialmente en el empresarial.

En un panorama laboral altamente competitivo, la preparación académica y las destrezas técnicas resultan esenciales, pero formarse emocionalmente contribuye de forma decisiva a lograr el éxito. Los reclutadores de talento empresarial lo saben, y buscan personas que sepan manejar sus emociones: esas son las que perduran en las empresas, las que avanzan en el desarrollo profesional y las que generan valor en las corporaciones.

Las personas emocionalmente competentes son así:

  1. Saben hablar de sus emociones y son capaces de establecer matices sin considerarlas simplemente buenas o malas.
  2. Reconocen las emociones de los demás, tanto por lo que dicen como por lo que callan.
  3. Practican la escucha activa, miran a su interlocutor y se interesan por él.
  4. Son conscientes del efecto que ellos mismos producen en su entorno.
  5. Se muestran empáticos; es decir, se ponen en el lugar del otro.
  6. Sienten curiosidad vital, les gusta aprender, investigar, enterarse del porqué de las cosas.
  7. Se adaptan a los cambios con flexibilidad porque asumen que la vida está en constante transformación y buscan soluciones creativas a los nuevos problemas.
  8. Reconocen que no son buenos en todo y no se sienten frustrados ni hundidos cuando comenten errores; los superan y aprenden de sus fallos.
  9. Muestran tu felicidad. Las personas felices contagian su buen humor. No se trata de fingir, sino de crear un ambiente laboral agradable compartiendo lo positivo; eso hace que los demás se sientan a gusto y que reflejen las buenas vibraciones como un espejo.
  10. Pueden decir no siempre que sea necesario porque dan importancia a establecer límites tanto para los demás como para sí mismos.
  11. Disfrutan de su soledad. Tener habilidades emocionales no significa ser el más sociable del mundo ni dejarse incluir en todos los grupos de WhatsApp.
  12. Se cuidan: llevan una vida sana, hacen ejercicio, duermen lo suficiente, disfrutan del tiempo libre con amigos o en pareja, se regalan actividades placenteras…
  13. Confían en sí mismos, están seguros de su valía porque trabajan cada día para mejorar.
  14. Experimentan motivación y no porque su trabajo sea siempre apasionante, sino porque han aprendido a disfrutar de su desempeño y de la consecución de sus objetivos.
  15. Tienen espíritu de equipo, desean colaborar, valoran a los demás y gestionan bien la resolución de conflictos.

Todo esto se puede aprender y entrenar. Mi recomendación es participar en eventos de entrenamiento como la Escuela de Emociones para mejorar las habilidades. La experiencia laboral debe nutrirse también del aprendizaje de las habilidades en gestión de las emociones. Es una gran ventaja competitiva en la que creo profundamente.

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