ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

Duele la noche
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El blog de Estrella

Silencio en la mente y orden en el caos

Por el 27/10/2025

No hay una única forma de vivir en equilibrio emocional. Hay tantas rutas como personas, tantos procesos como historias y muchos factores que influyen a la hora de tomar una decisión, como pueda ser: la educación emocional recibida, la biología de nuestro cerebro, el nivel de consciencia, los valores, la capacidad de introspección, la tolerancia a la frustración o la manera en que interpretamos el mundo.

Cada persona perfecciona su mente con los años, y hay muchos estilos. Algunos confían en la razón, otros en la intuición, pero los que intentan “hacer trading” con tus emociones el resultado será siempre negativo. No es posible manipular los pensamientos entrando y saliendo de ellos, forzando estados de ánimo o queriendo controlar cada reacción. La mente no se doma a golpe de voluntad, sino con constancia y con pausa.

Desde mi punto de vista caemos en:

-El autoengaño del pensamiento rápido. El problema no está en lo que sentimos sino en la forma precipitada en que interpretamos lo que percibimos y lo que sentimos. Nuestra mente, igual que un inversor impaciente, se lanza a comprar y vender pensamientos todo el tiempo. Tiene dudas, miedos, euforias, culpas, deseos…y pierde la claridad, el foco y la energía.

-Pero cuando dejamos que la mente opere sin disciplina, terminamos siendo víctimas de nuestra volatilidad emocional. Saltamos de una emoción a otra sin permitir que ninguna madure ni nos enseñe lo que vino a decirnos.  Siempre he creído que la mayoría de las personas no fracasan por falta de talento sino por falta de paciencia consigo mismas.

-Por eso, en lugar de intentar “salir y entrar” de nuestras emociones, deberíamos permanecer dentro del proceso mental con serenidad. La mente necesita quietud para procesar, igual que los campos necesitan reposo para florecer.

El poder del interés compuesto emocional se centra en la calma, esto genera un efecto acumulativo, tan poderoso como el interés compuesto de las finanzas. Cada acto de autocontrol, cada pensamiento consciente, cada vez que eliges no reaccionar impulsivamente, estás sumando valor a tu equilibrio interno.

Nada es inmediato en el crecimiento psicológico. La serenidad no se improvisa, se construye con la práctica de quedarse quieto cuando todo invita a correr. El verdadero desarrollo personal ocurre cuando dejamos que la vida se despliegue sin intervenir tanto.

El cerebro cuando se calma reorganiza sus conexiones, repara, sintetiza y aprende. La neurociencia confirma que la mente en reposo no está inactiva, está en modo reflexión, procesando información emocional para integrar la experiencia. Hay que dejar que la serenidad multiplique lo que has aprendido.

El informe más revelador sobre nuestra mente lo escribimos nosotros cada día: la distancia entre lo que pensamos y lo que sentimos. Esa brecha emocional, como la brecha entre rentabilidad y rendimiento en los mercados, explica por qué tantas personas viven agotadas, insatisfechas o dispersas.

Pensamos más de lo que sentimos y sentimos más de lo que entendemos de nuestra naturaleza. Y esa asimetría nos aleja del bienestar. Las personas que aprenden a observar su mente sin intervenir, como quien contempla una corriente de agua, experimenta mayor equilibrio.

En psicología “no hacer nada” significa darle espacio al alma para que hable.  La mente solo necesita silencio para ordenar su caos. La neuro plasticidad, esa maravillosa capacidad del cerebro para adaptarse y para aprender, ocurre en los momentos de descanso y reflexión.

Por eso, la verdadera disciplina mental consiste en quedarse quieto cuando el miedo nos empuja a actuar. En no responder al impulso de huir, culpar o reaccionar. En observar lo que ocurre sin juicio, sabiendo que la emoción intensa pasará y que detrás vendrá la comprensión.

Los líderes emocionales entienden que no se trata de reaccionar sino de responder. No buscan soluciones inmediatas sino aprendizajes permanentes y, han comprendido que, las decisiones más valiosas no se toman en medio del ruido sino en la pausa.

Ese espacio mental, invisible y poderoso, es el lugar donde se construye la serenidad. Ahí es donde la emoción se transforma en sabiduría y la mente deja de ser un campo de batalla para convertirse en un terreno muy fértil.

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