ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

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El blog de Estrella

Cuando todo parece perdido…, se inician las verdaderas oportunidades

Por el 30/04/2025

A veces, la vida parece llevarnos al borde del abismo. Momentos en los que sentimos que hemos perdido todo lo que nos sostenía, donde la incertidumbre parece más grande que nuestras fuerzas. Sin embargo, precisamente en esos instantes cuando todo parece perdido, es cuando se abren las puertas más profundas y genuinas hacia el crecimiento y la transformación.

La poderosa metáfora de “La Vaca” de Camilo Cruz ilustra con maestría esta idea. En su relato, una familia vivía en la más extrema pobreza dependiendo de una flaca vaca que apenas les proveía algo de leche. Era su único sustento y, paradójicamente, su principal ancla a una vida de conformismo y miseria. Todo cambia abruptamente cuando muere su vaca. Forzados por la necesidad, la familia se ve obligada a actuar, a buscar nuevas soluciones y a reinventarse. Y es así como de la tragedia aparente, florece una vida mejor con mayor prosperidad y dignidad.

Quiero decir que mientras creemos que algo —por pequeño o insuficiente que sea— nos sostiene, nos aferramos a ello y no nos arriesgamos a buscar algo mejor. La seguridad aparente nos ata. El miedo a perder lo poco que tenemos nos mantiene quietos, aun cuando en el fondo sabemos que ese «poco» es apenas una sombra de lo que podríamos alcanzar.

Cuando lo que nos mantenía en una falsa comodidad desaparece —como la vaca en la historia—, nos vemos enfrentados a la necesidad de mirar más allá de nuestros miedos y limitaciones. Y es en esa desnudez, en esa urgencia, donde surge el verdadero potencial.

Camilo Cruz nos recuerda que “el enemigo del éxito no es el fracaso, sino el conformismo”. Fracasar puede doler, pero también sacude; conformarse, en cambio, adormece. Por eso, en los momentos de pérdida, de derrumbe, de aparente ruina son también momentos de extraordinaria fertilidad para quien sabe ver más allá del dolor inicial.

Desde mi perspectiva, las oportunidades nacen cuando:

Dejamos de justificarnos y tomamos plena responsabilidad. Mientras sigamos buscando culpables fuera de nosotros mismos —las circunstancias, la falta de apoyo, la economía, los demás—, estaremos renunciando al poder de cambiar nuestra historia.

Solo cuando dejamos de justificarnos y asumimos que nuestra vida es el resultado de nuestras elecciones comenzamos a recuperar el control. Tomar responsabilidad no es culparse sino empoderarse. Siempre digo que «quizá no eliges todo lo que te pasa, pero sí puedo elegir qué harás a partir de ahora.» Por ello creo que cualquier transformación es posible.

Cuestionar las creencias limitantes que nos inmovilizan. Las verdaderas cadenas que nos atan no son visibles: son pensamientos, prejuicios, ideas que hemos aceptado como verdades inamovibles. «No soy bueno para esto», «es demasiado tarde para cambiar»…

Cuestionarlas es el primer acto de libertad. Es ese ejercicio de introspección el que nos permite desmontar construcciones internas. Cuando cambiamos nuestras creencias y cambiamos nuestras posibilidades aparecen las oportunidades.

Entender que las dificultades son llamadas a desarrollar nuevas habilidades. Cada crisis trae consigo un desafío y una enseñanza. Hay que saber interpretar los obstáculos en el camino, pues si los vemos como pruebas imposibles de superar, nos paralizamos. Hay que entenderlo como invitación al crecimiento.

Cada dificultad contiene en su centro la semilla de una habilidad nueva. Cada reto es una oportunidad para crecer en resiliencia, en creatividad y en fortaleza interior.

Cada crisis es una invitación a la reinvención. Aunque nos duela, aunque no lo elijamos, cada crisis tiene un mensaje que es el de la renovación. Cuando todo se desmorona, aparecen espacios fértiles que podemos llenar con otra visión.

El verdadero cambio rara vez ocurre en tiempos de estabilidad. Es en la crisis y en la pérdida donde nos damos cuenta de que somos más fuertes, más creativos, más capaces de lo que jamás habíamos creído. Porque en muchos casos de privaciones que se aprenden a soportar, la «tragedia» es en realidad la liberación.

Siempre digo que “cada vez que la vida nos arrebata algo, también nos invita a preguntarnos quién queremos ser a partir de ese momento”, y esto es aplicable a cualquier organización. Porque cuando todo parece perdido, la vida en su sabia ironía nos ofrece una oportunidad de descubrir “quiénes somos realmente y de qué somos capaces”.

¿Y tú? ¿Qué «vaca» necesitas dejar atrás para empezar a construir una empresa nueva o la vida que verdaderamente deseas?

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