ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

Duele la noche
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El blog de Estrella

El debate como práctica saludable en la empresa

Por el 15/06/2022

La diversidad enriquece. Los equipos que incorporan personas de diferentes edades, opciones sexuales, formación, culturas, procedencias… son más creativos y adoptan soluciones más innovadoras y competitivas en sus empresas. También la diversidad cognitiva es buena para las corporaciones. Dos cabezas piensan mejor que una, y muchas personas remando en la misma dirección pueden alcanzar fácilmente el éxito. 

Sin embargo, a menudo vemos que los parlamentos y las cámaras de todo el mundo se llenan de políticos que no son capaces de consensuar por el bien común, sino que confrontan solo en favor de sus propios intereses y los de su partido. No tomemos ejemplo. Cuando las personas se unen por un objetivo compartido consiguen grandes logros en favor de la comunidad. ¿Cómo hacer que los debates formen parte del día a día de las empresas y resulten productivos? 

‘Manipular’ las reuniones de trabajo

Es muy fácil seguir al líder cuando este señala una dirección. Mucha gente tiende a apoyar sin más lo que dice su jefe o a seguir lo que quiere la mayoría. Es el comportamiento rebaño que no debería desear ninguna empresa. Cuando buscamos emprender un nuevo camino, no hay que conformarse con dar la orden porque, aunque nos sigan, podemos estar equivocados o no haber visto un atajo mejor para llegar a la meta. Por eso, conviene pedir a alguien de confianza que exprese en público que disiente con el fin de iniciar el debate.

Ser humildes

Las personas que tienen un buen entrenamiento emocional están abiertas a cambiar de opinión cuando la de su interlocutor es mejor, demuestran entusiasmo por las nuevas ideas vengan de donde vengan sin pensar en el estatus del trabajador que las aporta, hacen preguntas y escuchan todos los puntos de vista; cuando adoptan el pensamiento de otros, reconocen su autoría.

Establecer límites

Todo el mundo tiene derecho a hablar, también quienes se quedan al margen porque otros los avasallan, porque son tímidos o prefieren dar un paso al lado. Es importante saber integrar, pero también limitar el tiempo de las intervenciones, incluso, si es necesario, con un temporizador en mano. Queremos debatir para encontrar mejores soluciones, no para perder el tiempo.

Mantener las formas

Quienes debaten deben hacerlo en un tono educado. No son tolerables las actitudes poco respetuosas como hablar más fuerte que el otro, quitarle la palabra, exclamar cosas como «¡Ya estamos!», «¡Otra vez lo mismo!»… Y ni siquiera es admisible resoplar, poner los ojos en blanco o hacer gestos ofensivos. No se trata de ver quién gana ni de tomarse las críticas como algo personal. Queremos buscar la mejor solución entre todos, por eso debatimos.

Apoyar a los disidentes

Hay que decir y repetir públicamente que estamos en un entorno laboral seguro, donde cualquiera puede expresar sus discrepancias y sus dudas sin temor a ser reprobado, criticado o a que se rían de él. En una empresa saludable, mostrar desacuerdo es una opción que se escucha, se valora y se considera.

Albert Einstein creía que

«Una velada en la que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida».

Así debemos actuar en nuestras empresas: apoyando los debates como manera de crecer aportando y siendo mejores.

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