ESTRELLA FLORES-CARRETERO
MADRID

Soy psicóloga, profesora, empresaria y escritora, aunque no necesariamente por ese orden. Tengo tres novelas publicadas: «Duele la noche», «Piel de agua» y «Días de sal».

Duele la noche
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El blog de Estrella

La actitud negativa ante el trabajo como virus contagioso

Por el 25/05/2022

Hay quien actúa en el trabajo como un virus que contagia su negatividad al resto del equipo. Son esas personas que ponen pegas a todo, que se quejan constantemente y con las que resulta difícil colaborar. Cuando esto sucede, se corre el riesgo de que una manzana podrida eche a perder las sanas.

En los ambientes laborales pasan estas cosas: alguien parece estar siempre de mal humor, es pesimista y no colabora. Lo más fácil es no hacer nada y aprender a convivir con ese compañero incómodo, pero esto suele enquistar, cuando no agravar la situación. ¿Despedirle? Tampoco es cuestión de renunciar a su talento, porque no necesariamente es un mal trabajador. ¿Qué hacer entonces?

Afrontar cuanto antes que tenemos un problema

Un líder que no actúa ante una persona negativa puede estar provocando resentimiento en los demás, que perciben que nadie los defiende de ese clima nocivo. Un compañero negativo en el equipo merma la productividad y hasta puede que no se cumplan plazos, porque nadie querrá participar en un proyecto junto a ese empleado difícil; y lo que es peor: perjudicará el nombre de la empresa si trata directamente con los clientes. 

Recopilar datos

Lo primero es saber qué significa realmente que alguien esté siendo negativo: ¿cuál es el problema?, ¿falta de colaboración?, ¿ve algo que los demás no percibimos?, ¿no hace su trabajo?, ¿retrasa el de los demás?… Tenemos que analizar si el comportamiento ha sido repentino o si se viene produciendo desde hace tiempo, si se trata de una apreciación meramente personal o si existen más compañeros que perciben su actitud. ¿Estamos seguros de que la negatividad es solo de quien tiene colgada esa etiqueta o hay algo de responsabilidad en quienes están a su alrededor? Urge tener conversaciones con todos para asegurarnos de qué ocurre, sin culpabilizar ni murmurar, dejando claro que la intención no es tomar represalias, sino mejorar el trabajo en equipo y el rendimiento.

Gestionar las emociones

Cuando llega el momento de hablar con un empleado negativo hay que tener entrenamiento en el manejo de las emociones. Conviene empezar por exponer que su actitud afecta al desempeño profesional. La política empresarial debe quedar clara: no se toleran los comportamientos perjudiciales para uno mismo ni para los demás, es obligado respetar los derechos y los sentimientos ajenos. Luego, conviene pasar a describir la situación y cómo los sucesos están perjudicando a la empresa. Se trata de hacer preguntas y escuchar para buscar soluciones, no de acusar. ¿Cuáles son sus quejas?, ¿Qué cambiaría?, ¿Qué le frustra?, ¿Qué necesita?, ¿Cómo podemos ayudarle?… 

Hacer un seguimiento

Con información, conversaciones y nuevas estrategias se pueden encontrar soluciones y establecer objetivos, pero después habrá que tener reuniones periódicas para ver el progreso. Por supuesto, no hay que esperar resultados inmediatos, pero las situaciones bien gestionadas consiguen cambios a medio plazo.

Neutralizar sus comentarios

Algunas personas parecen infelices pase lo que pase. Forma parte de su carácter ver el lado negativo y no ofrecer nunca apoyo emocional a los demás. A menudo, es posible neutralizarlas sin apoyar sus comentarios, mostrándonos positivos y traduciendo sus quejas a un lenguaje menos derrotista. Esto ayudará al negativo y los que le rodean.

Sin embargo, no podemos solucionar los problemas de todo el mundo. Alguien que opina sistemáticamente que «ese no es mi trabajo» o «a mí no me pagan por eso», que pierde los estribos con los colegas, que boicotea las reuniones… se merece encontrar la felicidad en otro lugar.

«Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que puedan hacer diez amigos juntos»

Jonathan Swift.

En algunos casos, es mejor acompañarle a la puerta.

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